noches de bohemia

De nuevo preparados para explicaros las últimas de nuestra experiencia francesa. De momento sólo hemos hablado de las tan agradecidas visitas, pero ha llegado el momento de explicar la vida real en esta ciudad.
Empezaremos por el cole: (para que no se nos olvide...) Estamos en una escuela pequeña, todo el mundo se conoce y hay un buen trato, cada día nos vamos familiarizándonos más con las caras y ya nos parecen como de la familia, la ventaja es que estamos todos en proyectos distintos así que tenemos más variedad de amigos. El proyecto es interesante, estamos haciendo una ampliación de un equipamiento público en zona urbana, pero previamente tenemos que analizar un edificio público, Ari un museo del norte de Francia y Ignasi la biblioteca de la Pompeu Fabra (antes casernas de la guardia civil) de Barcelona. El análisis en sí no es complicado, lo que nos dificulta el trabajo es el idioma, nos cuesta expresarnos técnicamente en francés.
Vida en la ciudad: ¡¡Ya tenemos bici!! La verdad es que estamos encantados de nuestras adquisiciones, Ari tiene una reliquia de color rojo, recuperada de la calle y arreglada con sus propias manos, y un neumático nuevo sacado de un hippie que tiene un atelier de reparación lleno de recambios. Toulouse es una ciudad muy asequible en bici, tardamos 15 minutos de punta a punta del centro, que es por donde nos movemos...
Me estoy dando cuenta al escribir que es muy aburrido explicar todo esto así, la verdad es que prefiero contaros aventurillas....La última: el sábado por la noche después de la fantástica cena cortesía del padre de Ari y Montse, que han estado aquí de visita, nos fuimos al castillito (nombre con el que se ha bautizado el piso de Dani, Clara, Clem, Elsa y Anahita por sus dimensiones) ahí nos encontramos todos con las botellas de vino que siempre nos acompañan. Algunos se fueron al Filochard, otros a dormir y Clem, Clara, Julien, Ignasi, Aris y Ari al Chus, al salir íbamos de camino a casa cuando oímos música que salía de una ventana de un edificio del centro (el de la foto). Los chicos que iban delante nuestro picaron al interfono y nosotros nos colamos detrás. Resultó ser una mega-fiesta-súper-guai por el final de rodaje de una peli de un director francés muy conocido llamado Michel....X. Imaginaros el local, el tipo de gente, los lujos con los que nos encontramos....¿lo imagináis?, ¡pues ahora multiplicadlo por 10! Alucinábamos, nos pusimos a bailar, a comer y a beber (todo gratis) dando un cantazo que te mueres, apariencia de franceses del mundo del cine....poca. Empezamos a detectar muchas cosas que nos podrían ir bien, velas, cubiertos, servilletas, botellas de vino....y a las 5 de la mañana, cuando la gente estaba más pallá que pacá decidimos dar el golpe. Sin previo plan nos dispersamos y al poco rato nos encontramos todos en la calle con cubiertos, velas, vino y un montón de quesos (con un valor aproximado de 200 euros), pero faltaba Julien...de pronto apareció, llevaba 3 kilos de pan debajo del brazo y la mochila llena de Ron y zumos....nos dijo "iba a pillar los quesos, pero cuando he visto que no estaban he imaginado que estaríais fuera y que un poco de pan nos iría muy bien...". Total, felices con nuestra "rapiña" (palabra muuuy utilizada entre nosotros, ya os contaremos porqué) nos fuimos al castillito a hacer un tente en pie de madrugada.

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