Miércoles, episodio independiente.

Ya os habíamos anunciado en la entrega pasada que había un episodio que merecía una dedicación especial (y una doble versión que sólo algunos afortunados conocerán...).
La finalidad de ese miércoles era visitar Albí, un pueblecito encantador al noroeste de Toulouse dónde nació y vivió temporalmente Toulouse-Lautrec y dónde se puede visitar un museo al que el artista da nombre.
Nos levantamos “temprano” y después de unas gestiones nos pusimos en marcha. La misión: coger el tren de las 12:31. Hora: 12:15. Andábamos a gran velocidad y llegando a Esquirol la pregunta clave: “Vero, ¿cogemos el metro?”. La respuesta que sería decisiva en nuestro día fue contundente: “No”. Cabe decir que en Toulouse vamos raras veces en metro, se puede hacer todo andando, menos cuando tienes prisa...A las 12:31 no habíamos llegado aún a la mitad del camino, próximo tren 12:42....a éste tampoco llegamos...No nos preocupamos en ningún momento, pero la cuestión era la siguiente: el siguiente tren salía a las 14:30, alternativa...el bus. Nos dirigimos a la Gare Routière y una señora muuuuuuuy simpática (léase con rintintín) nos informó que había un bus a las 13:40, más barato y que tardaba una hora y media (media más que en tren), decidimos comprar los billetes: “Allée et retour?”, “Oui!” y luego se nos ocurrió preguntar a qué hora era el último tren....a las 18:00. Hicimos cuentas, 3 horas de viaje para pasar ahí 2 horas y 50 minutos...bueno, pero íbamos en bus y nos ahorrábamos 4 euros...
Sólo subir al bus, y correr a la parte de atrás como si fuéramos de excursión con el cole, nos comimos los bocatas preparados con tanto cariño, duraron 2,5 segundos...El viaje fue ameno, espero que nadie hablara catalán en el bus, ¡pero nunca habríamos imaginado que 38 km. se pudieran hacer en 60 min.! El bus nos dejó delante de la estación de tren y ahí empezamos nuestro paseo.
La catedral nos impactó, es de los monumentos que más me han impresionado por su inmensidad en proporción a su entorno y después de visitarla por dentro y hacer las fotos prohibidas, nos fuimos a visitar el museo T.L., audio guía en francés con comentarios de 50 obras en mano, nos adentramos en las entrañas del edificio...Eran las 16:15.
Cuando nos quisimos dar cuenta, nos quedaba ¼ parte de museo por visitar y 30 min. para llegar al bus. Corrimos siguiendo las instrucciones para llegar a la estación de tren, y una vez ahí la duda...¿Y si salía de la estación de bus? ¡¿Más probable, no?! Preguntamos y nos indicaron cómo llegar unos señores un poco disléxicos, ¡nos quedaban 7 minutos! Corrimos como nunca, ni en el cross del colegio habríamos hecho tan buenas marcas y como buenas atletas llegamos a las 17:59....el bus se había marchado...
Abatidas y sudadas, creo que era el día más caluroso del año, decidimos que o nos quedábamos en Albí (bautizada a partir de entonces como Albitesse, vitesse es velocidad en francés...), o cojíamos un tren para volver a Toulouse donde nos esperaban todos para despedir a Vero. No había opción. Llegamos a la estación y mientras intentábamos comprar dos billetes en una máquina, vimos como paraba un tren dirección Toulouse. Pero quiso el destino que la maldita máquina no nos quisiera vender los billetes ni devolvernos la tarjeta, cuando lo conseguimos sólo teníamos una opción: colarnos. Pero ya sabéis los que la conocéis, queridos lectores, que Vero es una chica muy legal y se negó a llevar a cabo tal infracción. Pese a mis intentos de convencerla por coger aquel tren que parecía tener hasta teles, no lo conseguí.
Volvimos a las taquillas que nos habían visto hacer las pájaras de mala manera y al fin pudimos comprar dos billetes para el siguiente tren. 30 minutos de espera acompañados de chocolatinas y refrigerios bien merecidos, recordad lectores que alas 13:43 ya no quedaban bocadillos...
El siguiente tren llegó, dotado de unas maravillosas ventanas de apertura imposible e aire acondicionado inexistente....sillones rasposos y malolientes y cristales empañados...Miré a mi pequeña Vero con intento de mirada asesina, pero sólo se me escapó una carcajada.
El tren llegó a Toulouse una hora más tarde y con unos kilos de menos, por el calor, la conclusión: 3 trenes y 1 bus perdidos, 4 horas entrede viaje y espera y 2 horas y 50 minutos de visita, pero más felices que nunca porque ¿qué más da lo que hagamos si lo hacemos juntas?

3 Comments:
Que lo que el "pajareo" ha unido, no lo separe el hombre!!! vaya par de dos.
aly
Ay mi Ari, quines coses de fer. I aquí a Barcelona és tot tan prosaic... ja em conec l'horari dels busos i dels trens, sóc una noia formal amb la vida milimetrada. En canvi, a Totulouse tot tan nou... Què bé que ens ho passem, siguem on siguem!!
Ay mi Ari, quines coses de fer. I aquí a Barcelona és tot tan prosaic... ja em conec l'horari dels busos i dels trens, sóc una noia formal amb la vida milimetrada. En canvi, a Totulouse tot tan nou... Què bé que ens ho passem, siguem on siguem!!
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