Morocco
¡Foto a Piti en Fez ya!
Taxi a Chaouen (y sueños profundos)
Gemmavaacomprardátiles
Las cocineras de Ouarzazate
El desierto de las rosas
Desayuno con diamantesPolifacetismo en Marrakesh
“Ahir vaig agafar un altre avió. Vaig pujar i al mirar enrere no estaven el Pau i la Piti intentant atacar a l’Ari, vaig buscar als seients de la dreta i no estava la Txiri rient com una boja mentre deia…”Sanscrit un queen!!!!”, “Gerard QÜINtana!!!!”. Ho vaig provar també mirant darrera del seient que havia d’ocupar la Txiri, pensant que estaria la Quincy Jones escrivint el resumito….A veure nens! Llavors, els pans&company quin dia va ser??!?!?
Com últim intent, vaig mirar al meu costat a veure si estava l’Ari amb la segona quiche, i amb el postre guardat per mi…però només hi havia un home adormit.
Així que vaig mirar per la finestra, on va aparèixer una lluna preciosa, que cada cop es veia més a prop de l’avió…llavors vaig tancar molt fort els ulls i us vaig veure a tots.”
Los retornos, las separaciones, la vuelta a la rutina, enfrontarse a la realidad, olvidar esos paraísos y los castillos de arena...todo eso pasa después de un viaje y cuesta, pero vale la pena. Y las palabras que encabezan este escrito definen todas esas sensaciones, Aly de vuelta a su isla, sin nosotros...y cada uno de nosotros sin ella y sin los otros.
La crisis: Dos semanas antes del esperado viaje 3 atentados en Casablanca, 7 muertos y alarma en la cuidad. Nuestro viaje empieza a ser una duda, un miedo, una decisión a la que nos tenemos que enfrentar sin saber si es verdad todo lo que nos llega o es una exageración mediática. Decidimos ir.
La ruta:
Casablanca: Una ciudad empresarial, impersonal y triste. En el aeropuerto de llegada tenemos el primer contacto con los marroquíes y sus artimañas por sacar siempre beneficio. Dormimos en el Hôtel du Palais y desaparecemos rápido de la ciudad, a las 9 tren a Fez.
Fez: Llegada poco acogedora. El Hôtel Atalaa, no es el mejor del mundo pero tiene un terrado perfecto para desconectar de todo. Fez es una ciudad marrón, con 9400 calles, Mezquitas, Madrazas, curtidurías, burros...hay mucho movimiento en la calle y ahí descubrimos lo que es comer por 20 dirhams (2€). Tenemos la suerte de conocer a Abdul con el que acabamos tomando un té en una terraza repleta de marroquíes que nos miran de reojo mientras no apartan la mirada de la tele (partido del Barça).
Chaouen: La ciudad azul, con unas cataratas “garrifoses” que contrarrestan la belleza del resto de la ciudad. El hotel también es azul y muy acogedor, pasamos la noche en la terraza muertos de risa y con un frontal en la frente. Rodeada de montañas es la ciudad perfecta para dejarse perder.
Assilah: El viaje en taxi se me hace cortísimo, todo el día pasa rápido, entre el sueño y la vigilia por culpa de una pastilla contra el mareo que me deja tan KO que ¡ni mareo ni consciencia! Lo que recuerdo de la ciudad es una puesta de sol sin sol, pero con unas vistas maravillosas del atlántico.
Marrakesh: El viaje en tren es un poco caótico, entre policías que asustan, compartimentos ruidosos, mucho calor, mucho ruido, 2 intentos de robo y yo sigo bajo los efectos del sueño...La ciudad compensa, toda la vida se concentra en la plaza de “gemmavaalafnac” (así suena) donde hay actividades todo el día, desde encantadores de serpientes hasta venta de frutos secos y chiringuitos por la noche. Ahí empieza nuestro entrenamiento del regateo, aún estamos muy verdes. 4 puf’s por 160 dirhams cada uno.
Ruta por el desierto: Sólo tenemos 3 días y muchos kilómetros por recorrer. Visitamos la Kashba i el “río grande” de Ait Ben-Haddou dormimos en Ouarzazate, seguimos hasta las gargantas del Dräa y los increíbles paisajes y oasis. Tuvimos la gran suerte de conocer a Lahcem y Abdou i acabamos durmiendo en una Kashba que habían rehabilitado con sus propias manos, un paraíso...además estábamos en medio del valle de las rosas que pudimos visitar con los lugareños. La vuelta a Marrakesh fue tranquila.
Marrakesh: Pasamos los 2 últimos días perdiéndonos el esta ciudad que nos hacía sentir muy cómodos (¡menos por las serpientes!), por fin conseguimos nuestros puf’s...125 dirhams cada uno. Ya somos unos regateadores profesionales. Volvimos a nuestro hotel preferido, el Nissan, en medio del bullicio de la Medina donde ya nos esperaban impacientes piolín y el más elegante de la ciudad...Últimas compras y pains au chocolat y tren a Casablanca, directos al aeropuerto para evitar problemas en una ciudad de conflictos recientes.
Com últim intent, vaig mirar al meu costat a veure si estava l’Ari amb la segona quiche, i amb el postre guardat per mi…però només hi havia un home adormit.
Així que vaig mirar per la finestra, on va aparèixer una lluna preciosa, que cada cop es veia més a prop de l’avió…llavors vaig tancar molt fort els ulls i us vaig veure a tots.”
Los retornos, las separaciones, la vuelta a la rutina, enfrontarse a la realidad, olvidar esos paraísos y los castillos de arena...todo eso pasa después de un viaje y cuesta, pero vale la pena. Y las palabras que encabezan este escrito definen todas esas sensaciones, Aly de vuelta a su isla, sin nosotros...y cada uno de nosotros sin ella y sin los otros.
La crisis: Dos semanas antes del esperado viaje 3 atentados en Casablanca, 7 muertos y alarma en la cuidad. Nuestro viaje empieza a ser una duda, un miedo, una decisión a la que nos tenemos que enfrentar sin saber si es verdad todo lo que nos llega o es una exageración mediática. Decidimos ir.
La ruta:
Casablanca: Una ciudad empresarial, impersonal y triste. En el aeropuerto de llegada tenemos el primer contacto con los marroquíes y sus artimañas por sacar siempre beneficio. Dormimos en el Hôtel du Palais y desaparecemos rápido de la ciudad, a las 9 tren a Fez.
Fez: Llegada poco acogedora. El Hôtel Atalaa, no es el mejor del mundo pero tiene un terrado perfecto para desconectar de todo. Fez es una ciudad marrón, con 9400 calles, Mezquitas, Madrazas, curtidurías, burros...hay mucho movimiento en la calle y ahí descubrimos lo que es comer por 20 dirhams (2€). Tenemos la suerte de conocer a Abdul con el que acabamos tomando un té en una terraza repleta de marroquíes que nos miran de reojo mientras no apartan la mirada de la tele (partido del Barça).
Chaouen: La ciudad azul, con unas cataratas “garrifoses” que contrarrestan la belleza del resto de la ciudad. El hotel también es azul y muy acogedor, pasamos la noche en la terraza muertos de risa y con un frontal en la frente. Rodeada de montañas es la ciudad perfecta para dejarse perder.
Assilah: El viaje en taxi se me hace cortísimo, todo el día pasa rápido, entre el sueño y la vigilia por culpa de una pastilla contra el mareo que me deja tan KO que ¡ni mareo ni consciencia! Lo que recuerdo de la ciudad es una puesta de sol sin sol, pero con unas vistas maravillosas del atlántico.
Marrakesh: El viaje en tren es un poco caótico, entre policías que asustan, compartimentos ruidosos, mucho calor, mucho ruido, 2 intentos de robo y yo sigo bajo los efectos del sueño...La ciudad compensa, toda la vida se concentra en la plaza de “gemmavaalafnac” (así suena) donde hay actividades todo el día, desde encantadores de serpientes hasta venta de frutos secos y chiringuitos por la noche. Ahí empieza nuestro entrenamiento del regateo, aún estamos muy verdes. 4 puf’s por 160 dirhams cada uno.
Ruta por el desierto: Sólo tenemos 3 días y muchos kilómetros por recorrer. Visitamos la Kashba i el “río grande” de Ait Ben-Haddou dormimos en Ouarzazate, seguimos hasta las gargantas del Dräa y los increíbles paisajes y oasis. Tuvimos la gran suerte de conocer a Lahcem y Abdou i acabamos durmiendo en una Kashba que habían rehabilitado con sus propias manos, un paraíso...además estábamos en medio del valle de las rosas que pudimos visitar con los lugareños. La vuelta a Marrakesh fue tranquila.
Marrakesh: Pasamos los 2 últimos días perdiéndonos el esta ciudad que nos hacía sentir muy cómodos (¡menos por las serpientes!), por fin conseguimos nuestros puf’s...125 dirhams cada uno. Ya somos unos regateadores profesionales. Volvimos a nuestro hotel preferido, el Nissan, en medio del bullicio de la Medina donde ya nos esperaban impacientes piolín y el más elegante de la ciudad...Últimas compras y pains au chocolat y tren a Casablanca, directos al aeropuerto para evitar problemas en una ciudad de conflictos recientes.




2 Comments:
De las selvas de Costa Rica als bitxets de Guatemala sempre d´animal a animal,dels suposats elefants del circ a les suposades serps dels deserts.Un petó molt grand.(quins petirs).
SIEEEEEEEEEEENTATE AMIGO!!!
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