perdusatoulouse

Bienvenus à l'aventure! 23 rue de la république apt.4 31300 Toulouse

miércoles, octubre 25, 2006

La rapiña...

Para muchos la palabra rapiña os debe sonar extraña, en Toulouse ya es un mito. Aunque en francés no signifique nada, todos la utilizan, ya es casi una institución...y los creadores: ¡nosotros!

Me explico: el domingo es un día mágico en Toulouse, contrariamente a los domingos grises y solitarios de Barcelona aquí la gente se pasa el día en la calle. Nos encontramos en “le marché de Saint Aubin”, un mercado de calle lleno de paraditas, gente tocando música y haciendo malabares, no hace falta quedar porque sabemos que nos encontraremos. El mercado se monta alrededor de una iglesia preciosa y hay terracitas para tomarte un té tranquilamente mientras pierdes la mirada el la muchedumbre.
A las 13 h. llega el toque de queda, nos desplazamos en nuestras “vélos” hasta Boulevard Strasbourg y ahí esperamos que las tiendecitas de frutas y legumbres de los payeses recojan y se vayan. Entonces comienza la acción, en Francia la gente tiene más sentido de la razón y los comerciantes ofrecen todo aquello que no han vendido y se va a echar a perder, tirarlo sería absurdo teniendo en cuenta que se puede aprovechar y que hay gente que no tiene recursos. Nosotros no entramos de pleno en este grupo, pero somos estudiantes y nos gusta sacarle partido a la ciudad...En las fotos un antes (preparando la logística) y un después (contentos por la recogida, somos Julien, Clément, Ignasi, Anahita, Clara y yo)...luego nos vamos al ya conocido “Petit château” y preparamos el manjar de la rapiña.
Las tardes de los domingos suelen ser tranquilas, nos estiramos en algún parque de la orilla de la Garonne y leemos o simplemente buscamos formas de animales en las nubes.

viernes, octubre 20, 2006

La niña de nuestros ojos

La niña de nuestros ojos se ha ido, ha cogido un tren, saltando en marcha y gracias a nuestro Alberto y a un ángel aparecido de dentro del vagón, y se ha marchado no sin antes prometernos que su vuelta será inminente. Al llegar a casa, y notar su ausencia, hemos encontrado las paredes empapeladas con sus notas de todos los colores y es que la niña de nuestros ojos deja huella por ahí donde pasa. Han sido unos días marcados por los horarios lectivos (aquí no se lleva lo de la constitución), pero nada de eso nos ha impedido patear la ciudad, conocer a muchos franceses auténticos, a nuestros niños, ir al cine a ver Le Parfum (recomendada), beber el vino que nos acompaña siempre, bailar, cantar, dormir (poco)...También hemos atracado la tienda de quesos a mano armada, bueno quizas exagero, pero es lo que nos habría gustado. Las crèpes no han faltado tampoco, un buen baño de nutella dicen que rejuvenece y nosotras, que ya estamos en la edad de merecer, nos lo hemos tomado al pié de la letra. La niña de nuestros ojos ha causado impacto, nos ha enamorado con sus ojos, sus cuentos y sus coletas de niña de nueve años, aunque está comprobado que lo de coger trenes no es lo suyo...Merci Aglaia, à bientôt!
Aprovechamos para darle muchos ánimos a nuestra Clarita que ha cogido el bus Toulouse-Burgos para dar ánimos a su chico. Marcos, todo irá bien, ya verás!

lunes, octubre 16, 2006

noches de bohemia


De nuevo preparados para explicaros las últimas de nuestra experiencia francesa. De momento sólo hemos hablado de las tan agradecidas visitas, pero ha llegado el momento de explicar la vida real en esta ciudad.
Empezaremos por el cole: (para que no se nos olvide...) Estamos en una escuela pequeña, todo el mundo se conoce y hay un buen trato, cada día nos vamos familiarizándonos más con las caras y ya nos parecen como de la familia, la ventaja es que estamos todos en proyectos distintos así que tenemos más variedad de amigos. El proyecto es interesante, estamos haciendo una ampliación de un equipamiento público en zona urbana, pero previamente tenemos que analizar un edificio público, Ari un museo del norte de Francia y Ignasi la biblioteca de la Pompeu Fabra (antes casernas de la guardia civil) de Barcelona. El análisis en sí no es complicado, lo que nos dificulta el trabajo es el idioma, nos cuesta expresarnos técnicamente en francés.
Vida en la ciudad: ¡¡Ya tenemos bici!! La verdad es que estamos encantados de nuestras adquisiciones, Ari tiene una reliquia de color rojo, recuperada de la calle y arreglada con sus propias manos, y un neumático nuevo sacado de un hippie que tiene un atelier de reparación lleno de recambios. Toulouse es una ciudad muy asequible en bici, tardamos 15 minutos de punta a punta del centro, que es por donde nos movemos...
Me estoy dando cuenta al escribir que es muy aburrido explicar todo esto así, la verdad es que prefiero contaros aventurillas....La última: el sábado por la noche después de la fantástica cena cortesía del padre de Ari y Montse, que han estado aquí de visita, nos fuimos al castillito (nombre con el que se ha bautizado el piso de Dani, Clara, Clem, Elsa y Anahita por sus dimensiones) ahí nos encontramos todos con las botellas de vino que siempre nos acompañan. Algunos se fueron al Filochard, otros a dormir y Clem, Clara, Julien, Ignasi, Aris y Ari al Chus, al salir íbamos de camino a casa cuando oímos música que salía de una ventana de un edificio del centro (el de la foto). Los chicos que iban delante nuestro picaron al interfono y nosotros nos colamos detrás. Resultó ser una mega-fiesta-súper-guai por el final de rodaje de una peli de un director francés muy conocido llamado Michel....X. Imaginaros el local, el tipo de gente, los lujos con los que nos encontramos....¿lo imagináis?, ¡pues ahora multiplicadlo por 10! Alucinábamos, nos pusimos a bailar, a comer y a beber (todo gratis) dando un cantazo que te mueres, apariencia de franceses del mundo del cine....poca. Empezamos a detectar muchas cosas que nos podrían ir bien, velas, cubiertos, servilletas, botellas de vino....y a las 5 de la mañana, cuando la gente estaba más pallá que pacá decidimos dar el golpe. Sin previo plan nos dispersamos y al poco rato nos encontramos todos en la calle con cubiertos, velas, vino y un montón de quesos (con un valor aproximado de 200 euros), pero faltaba Julien...de pronto apareció, llevaba 3 kilos de pan debajo del brazo y la mochila llena de Ron y zumos....nos dijo "iba a pillar los quesos, pero cuando he visto que no estaban he imaginado que estaríais fuera y que un poco de pan nos iría muy bien...". Total, felices con nuestra "rapiña" (palabra muuuy utilizada entre nosotros, ya os contaremos porqué) nos fuimos al castillito a hacer un tente en pie de madrugada.

martes, octubre 03, 2006

Miércoles, episodio independiente.


Ya os habíamos anunciado en la entrega pasada que había un episodio que merecía una dedicación especial (y una doble versión que sólo algunos afortunados conocerán...).

La finalidad de ese miércoles era visitar Albí, un pueblecito encantador al noroeste de Toulouse dónde nació y vivió temporalmente Toulouse-Lautrec y dónde se puede visitar un museo al que el artista da nombre.

Nos levantamos “temprano” y después de unas gestiones nos pusimos en marcha. La misión: coger el tren de las 12:31. Hora: 12:15. Andábamos a gran velocidad y llegando a Esquirol la pregunta clave: “Vero, ¿cogemos el metro?”. La respuesta que sería decisiva en nuestro día fue contundente: “No”. Cabe decir que en Toulouse vamos raras veces en metro, se puede hacer todo andando, menos cuando tienes prisa...A las 12:31 no habíamos llegado aún a la mitad del camino, próximo tren 12:42....a éste tampoco llegamos...No nos preocupamos en ningún momento, pero la cuestión era la siguiente: el siguiente tren salía a las 14:30, alternativa...el bus. Nos dirigimos a la Gare Routière y una señora muuuuuuuy simpática (léase con rintintín) nos informó que había un bus a las 13:40, más barato y que tardaba una hora y media (media más que en tren), decidimos comprar los billetes: “Allée et retour?”, “Oui!” y luego se nos ocurrió preguntar a qué hora era el último tren....a las 18:00. Hicimos cuentas, 3 horas de viaje para pasar ahí 2 horas y 50 minutos...bueno, pero íbamos en bus y nos ahorrábamos 4 euros...

Sólo subir al bus, y correr a la parte de atrás como si fuéramos de excursión con el cole, nos comimos los bocatas preparados con tanto cariño, duraron 2,5 segundos...El viaje fue ameno, espero que nadie hablara catalán en el bus, ¡pero nunca habríamos imaginado que 38 km. se pudieran hacer en 60 min.! El bus nos dejó delante de la estación de tren y ahí empezamos nuestro paseo.

La catedral nos impactó, es de los monumentos que más me han impresionado por su inmensidad en proporción a su entorno y después de visitarla por dentro y hacer las fotos prohibidas, nos fuimos a visitar el museo T.L., audio guía en francés con comentarios de 50 obras en mano, nos adentramos en las entrañas del edificio...Eran las 16:15.

Cuando nos quisimos dar cuenta, nos quedaba ¼ parte de museo por visitar y 30 min. para llegar al bus. Corrimos siguiendo las instrucciones para llegar a la estación de tren, y una vez ahí la duda...¿Y si salía de la estación de bus? ¡¿Más probable, no?! Preguntamos y nos indicaron cómo llegar unos señores un poco disléxicos, ¡nos quedaban 7 minutos! Corrimos como nunca, ni en el cross del colegio habríamos hecho tan buenas marcas y como buenas atletas llegamos a las 17:59....el bus se había marchado...

Abatidas y sudadas, creo que era el día más caluroso del año, decidimos que o nos quedábamos en Albí (bautizada a partir de entonces como Albitesse, vitesse es velocidad en francés...), o cojíamos un tren para volver a Toulouse donde nos esperaban todos para despedir a Vero. No había opción. Llegamos a la estación y mientras intentábamos comprar dos billetes en una máquina, vimos como paraba un tren dirección Toulouse. Pero quiso el destino que la maldita máquina no nos quisiera vender los billetes ni devolvernos la tarjeta, cuando lo conseguimos sólo teníamos una opción: colarnos. Pero ya sabéis los que la conocéis, queridos lectores, que Vero es una chica muy legal y se negó a llevar a cabo tal infracción. Pese a mis intentos de convencerla por coger aquel tren que parecía tener hasta teles, no lo conseguí.

Volvimos a las taquillas que nos habían visto hacer las pájaras de mala manera y al fin pudimos comprar dos billetes para el siguiente tren. 30 minutos de espera acompañados de chocolatinas y refrigerios bien merecidos, recordad lectores que alas 13:43 ya no quedaban bocadillos...

El siguiente tren llegó, dotado de unas maravillosas ventanas de apertura imposible e aire acondicionado inexistente....sillones rasposos y malolientes y cristales empañados...Miré a mi pequeña Vero con intento de mirada asesina, pero sólo se me escapó una carcajada.

El tren llegó a Toulouse una hora más tarde y con unos kilos de menos, por el calor, la conclusión: 3 trenes y 1 bus perdidos, 4 horas entrede viaje y espera y 2 horas y 50 minutos de visita, pero más felices que nunca porque ¿qué más da lo que hagamos si lo hacemos juntas?