perdusatoulouse
Bienvenus à l'aventure!
23 rue de la république apt.4
31300 Toulouse
Jamón, jamón

Cómo era de esperar, la llegada del 2º jamón a Toulouse mereció una fiesta...La soirée del jamón consistió en un grupo de violentos carnívoros alrededor de una pata de jamón intentando arrancarlo a mordiscos. Clara, una de las dueñas del jamón, decidió poner orden y nos organizó de la siguiente manera: ningún francés cortaba el jamón (que lo destrozan), los demás sentaditos en la mesa y un experto con el cuchillo racionándolo. La verdad es que funcionó bien, y las tortillas de patatas ayudaron a calmar las ansias de los invitados., luego ya vino el turno de los guitarristas habituales (Ari entrará en este grupo en breve) y ya para finalizar la improvisación del salón como sala de baile...
Huéspedes ejemplares
Ha sido extraño, pero así ha sido...He seguido con la bici el coche que se dirigía a la salida de Toulouse para aventurarse en tierras catalanas de nuevo, con una extraña tristeza de separarme de los incondicionales, con un nudo en la garganta y con muchas ganas de decir “quedaros”. Mi madre y Jordi se han encargado de subir cargados con una lavadora (cortesía de la familia Keh-JeromeJet’AimeMonAmour, ¡gracias de nuevo!) y de los ya habituales alimentos por si hay una guerra y nos tenemos que refugiar 3 meses en el búnquer. Han sido unos huéspedes muy apañados, venían con el plano debajo del brazo, turistas sin necesidad de guía y con ganas de conocer los intríngulis de la vida en Toulouse. Hemos disfrutado del placer de sentarse en un restaurante, del vino bueno, de algún que otro regalo y, lo mejor, el cariño maternal que siempre es necesario.
La fête du vin
Es curioso hasta qué punto puede llegar el fanatismo de los franceses por el vino, ¿os podéis creer que el evento más multitudinario que hemos visto en las calles de Toulouse ha sido por la fiesta del vino? Nosotros cenamos en casa de Sarah ese día, aún no sabíamos la magnitud del evento, pero a medida que nos acercábamos a la Place Saint Pierre la gente se iba amontonando por todas partes, aparcar la bici fue casi imposible, pero curiosamente fuimos capaces de encontrarnos todos. Las botellas vacías de vino nos llegaban hasta los tobillos, la gente cantaba, bailaba y se paseaban con las guirnaldas de navidad que otramente habían decorado las calles de la ciudad. Nosotros nos adaptamos, claro...
Las niñas
Ya os hemos hablado de nuestra Clarilla, la mentora en las rapiñas, una de las habitantes del Castillo, pero también mi gemela...Todo empezó con un comentario de Vero de los que sólo ella sabe hacer sobre nuestro parecido, pero la cosa fue a más cuando me empezaron a saludar o a abrazar gente que no había visto en la vida. Me pasaban cosas muy extrañas, me hablaban de temas que nunca había tocado, conocía a gente que me decía que ya nos habíamos visto, empecé a pensar que me estaba volviendo loca, ¡pero no! ¡Resulta que nos confunden! Nosotras, claro, encantadas...¡y es que somos tal pa cual!
Chez Roland

Vengo de una soirée fantastique...después de estar en casa de Rachel y Loïc charlando y dándole algunos calos al joint nos han llevado a un bar de lo más auténtico de Toulouse...un bar de vinos, con carta, bueno...tablero en la pared, con un público excepcional y un camarero de lo más occità...Después de 15 min. de espera me han hecho saber que es que el señor, propietario-camarero-amigodelvino, estaba dando una clase de cocina en la "rebotica" y que saldría cuando le diera la gana. Y así ha sido, de pronto ha surgido de detrás de los muros empapelados con papeles de marcas de botellas de vino un señor delgado, bajito, corroído por la edad y con una cigarrette colgando de los labios. Hemos ido a pedir, evidentemente él no iba a venir, y después de una clase magistral sobre vinos rouges et français nos ha servido un vino exquisito (como era de imaginar).
El segundo toque lo daban la mesa de señoras con gorro, boina o sombrero sentadas detrás nuestro y monopolizando no sólo el espacio sino también la conversación, la atención y la mirada los demás (o como mínimo la mía seguro...). Las extrañas señoras estaban admiradas con el sonar de nuestras palabras españolas o italianas...vous chantez quand vous parlez...y no dejaban de cantar mientras nos miraban y nos hacían chocar las manos, unas auténticas aficionadas al vino, pero también a la música y a la literatura y clientas frecuentes...
Aún y con la previa advertencia de Julien y Loïc no esperábamos la reacción súbita del dueño...de pronto apaga las luces y nos manda a todos a casa, se ve que eso es habitual ahí, y me parece genial...nos hemos marchado no sin antes encontrar el tercer toque...unos hispanos que discutían sobre el supuesto parecido entre el occità y el català, yo me he manifestado dándome por aludida y ha sido entonces cuando me he visto conducida delante un texto colgado entre los papeles de la pared que resultaba ser un poema en occità, lo he leído en voz alta ante el silencio del resto de "últimos en salir" y al notar el acento tan parecido al occità en mi pronunciación (aunque sinceramente yo no había entendido ni una palabra...) el debate concluía con un voyez, ça sonne pareil!
Doña Fotos y Don Monigote

Volvemos a dar un salto atrás en el tiempo, cuesta mucho mantener el blog actualizado, así que tomarlo como flashbacks en vuestras vidas...
El último fin de semana de octubre, cuando aún podíamos ir en manga corta y pasar horas en los parques, tuvimos de visita a Tània y a Humbert (el hermano de Ari). Llegaron un viernes acompañados de provisiones alimentarias (empiezo a pensar que nuestros padres creen que vivimos en una isla desierta o es que han entendido muy bien el concepto erasmus, pero se agradece de todos modos). Fue un fin de semana muy social, empezamos con una reunión en el castillo que continuó en Le café populaire y acabó en casa de Emily, Charlotte, Tanguy, Rafa y Sarah que están monopolizando las noches de Toulouse (el piso da juego, la verdad)...Para los hermanos Campins la noche acabó en la Place du Capitole con un concierto improvisado de saxo+guitarra+perro cantante (a lo triplète de Bellevile), sentados en el suelo y haciendo nuevas amistades (esta plaza es el sitio perfecto para conciertos de artistas noctámbulos).
El día siguiente fue dedicado a los parques, con una temperatura de primavera pasamos la tarde sentados en los Abbatoirs y luego nos fuimos a beber té al centro. La noche culminó con una cena con salsa de roquefort y una 2ª parte de la “cremallère” en casa de Rafa que terminó con un precioso amanecer. Inolvidable para todos, creo...No faltó la ya conocida cata de vinos, los bailes de Rock&Roll en el salón y las vueltas alrededor de la mesa de la cocina...
El domingo fue un día tranquilo de descanso en casa con la compañía de nuestra Clarilla que siempre nos trae alegría y sorpresas. El despertarnos tarde nos impidió ir a la rapiña, pero esperamos poderla hacer muy pronto con ellos de nuevo.