¡más niñas!



Esta semana empezó con una llamada a las 2 de la mañana, bici en culo cruzamos Toulouse para llegar al punto de quedada con esos nervios que te hacen pedalear sin parar. Allí estaban, con un maletero lleno de provisiones, fuet para la supervivencia, 5 maletas de Aly y el bolso de Eli. Seguimos pedaleando ya más tranquilos y llegamos a casa para ponernos un poco al día y darles de comer a las viajeras. El día siguiente fue movidito (¡menos mal!), después de ir a regatear al mercado, de comprar los accesorios para ir a la piscina (para Barcelona y Madrid chicas....) y de hacer unas últimas compras nos fuimos a comer un pastel de espinacas buenísimo que nos había preparado nuestro gran cocinero de la casa. Por la tarde fuimos a alquilar unas bicis por la módica fianza de 580€, menos mal que les hemos sacado partido a las bicis (léase con rintintín)...y luego directos a Chez Roland, a probar el “vin liquoreux” mientras esperábamos la llegada de Carol, Jordi, que ya habían llegado a Toulouse, con Ignasi. De ahí a casa a cenar con Lambruscos, de ahí al colchón en el suelo, de ahí a la calle, de la calle a arrancar luces de árboles, de las luces a buscar un bonito árbol de navidad (qué pena que las luces no funcionen...) y de ahí a la cama en el suelo...¡con 6 personas en una casa, quién no corre vuela!La mañana siguiente fue dura, cuerpos doloridos, cervicales inflamadas y día de lluvia. Aún así no dudamos a ir a tomar una cerveza con Ricard, Carmen, Antoine y Caroline cuando nos lo propusieron, ni de ir a cenar a un restaurante estupendo, ni de acabar en un bar del centro con un propietario de la Vall d’Arán. Cansados, nos fuimos a dormir.
El día siguiente unos se fueron a visitar Albí y otros se quedaron para preparar la raglette convocada para la “soirée”, después de arreglar algún que otro percance de las bicis y de hacer las compras pertinentes, pasamos por chez Roland para decir eso que nos gusta tanto “...lo de siempre...”. Esa noche, fuimos ni más ni menos que 26 animales hambrientos comiendo en el salón de casa...ni los viajes a la “épicerie de nuit” a comprar más vino impidieron que los franceses ganaran la batalla de bailar salsa....no sé qué extraña manía tienen con estos bailes...pero bueno, nos adaptamos.
El día siguiente, ya viernes, fue muy activo....tuvimos que bajar a arreglar el interfono que se había quedado enganchado....luego compensamos el agotamiento viendo 4 pelis...Carol y Jordi ya se habían ido.
Domingo...bonito despertar acompañado de esa melancolía que nos arrebata cuando sabemos que se van a ir. Vuelta por Toulouse después del “petit-déj” y fatídica vuelta a casa después de ver como se alejaba el coche azul por el pont Saint Michel, el frío empieza a calar fuerte.
